Perrier-Jouët, una historia de amor PDF Imprimir E-mail

Perrier-Jouët Belle Epoque, elegido champagne oficial de la boda real de Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock

Madrid, mayo de 2011-. La cuvée de prestige Belle Epoque, la joya de Perrier-Jouët, ha sido elegida como el champagne oficial para el enlace entre Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock que tendrá lugar los próximos 1 y 2 de julio. Se celebrarán dos ceremonias, una civil y otra religiosa al aire libre, en la que se hará partícipes a todos los monegascos de este día tan especial. Tras el tradicional saludo desde el balcón del Salón de los Espejos y después de disfrutar de un magnífico buffet, la pareja brindará con las exclusivas botellas de Perrier-Jouët Belle Epoque. Un verdadero lujo para los sentidos que hará este acontecimiento aún más excepcional si cabe y que reafirma las relaciones históricas entre el Principado y la Maison, que ha elegido durante casi diez años esta marca de champagne para acompañar el Baile de la Rosa celebrado en Mónaco cada primavera.

En 1811, nacía en Épernay la Maison Perrier-Jouët, fruto de una historia de amor entre sus fundadores Pierre-Nicolas Perrier y Adèle Jouët. En este año especial, en el que la marca celebra su bicentenario, dos enamorados vuelven a enlazarse bajo el sello de Perrier-Jouët que, durante sus 200 años de vida, ha sabido siempre elevar la elaboración del champagne a la categoría de arte, con un mimo y dedicación que lo convierten en la expresión perfecta del cariño.

Sus champagnes se caracterizan por una importante proporción de Chardonnay, procedente de las mejores laderas de la Côte des Blancs, por madurar en galerías abovedadas, directamente cavadas en la caliza en tres niveles y con un total de casi diez kilómetros de profundidad, y por ser de los pocos vinos de Champagne que antes de salir al mercado permanecen embotellados durante un mínimo de 3 años. Cada cosecha es una creación única: Belle Epoque 2002 es una sinfonía de encanto y elegancia, una mezcla compleja perfeccionada por su chef Hervé Deschamps. Se trata de un armonioso coupage de Chardonnay de Cramant, apoyado por Pinot Noir y completado con el toque de Pinot Meunier. En su paso en boca, se presenta vivo, fresco e intenso, con burbujas finas y regulares que dejan escapar notas de flores blancas, miel, limón y un leve toque de vainilla, con un final sutil y sedoso, que enamora al alma y al paladar. La extraordinaria botella, decorada con delicadas anémonas diseñadas por Emile Gallé, evoca la extravagante elegancia de los años dorados del Art Nouveau y simboliza la eterna búsqueda de belleza y placer.